Flexibilidad y empatía: cómo mantener un buen ambiente laboral en el trabajo en medio de la crisis

El mayor estallido social en tres décadas ha golpeado fuerte a todos los chilenos, más allá de si están a o no a favor de la forma en la que se está exigiendo una transformación en el país.

Y es que las masivas manifestaciones han provocando importantes cambios en las rutinas de las personas, comenzando por las alteraciones en los medios de transporte, pasando por el horarios de atención de servicios públicos y privados, y terminando con los niveles de seguridad en las calles.

Como es de esperarse, esta falta de estabilidad tiene consecuencias en las relaciones interpersonales tanto en el hogar y especialmente en el trabajo.

Con esto mente, es importante preguntarse cómo saber si hay daños dentro de una organización y cómo lograr un clima laboral armónico y productivo,

El psicólogo laboral y Director de la consultora PeerCoach, Christian Bordón Toledo, afirma que hay una serie de síntomas que es importante que las jefaturas tengan en consideración.

Síntomas:

– Cansancio crónico:

Puede que haya quejas más frecuentemente de dolores o cansancio, debido a que los horarios de viaje entre el hogar y el trabajo se duplicaron, además de empeorar su calidad.

– Desmotivación:

Es probable que se sienta pena y rabia, por lo que quizás el trabajo que se realiza ya no es el de antes y su producción haya disminuido.

– Desconcentración:

Es muy probable que se esté pendientes de lo que pueda pasar a lo largo de la jornada o al día siguiente y menos pendiente de las tareas diarias.

– Impersensibilidad:

Se sobrereacciona frente a situaciones estresantes dentro del trabajo.

– Asilamiento constante:

Las diferencias de opiniones en relación con lo que está pasando y a sus consecuencias puede hacer que se esté mas intolerantes a otras visiones.

¿Cómo ayudar?

Según Bordón, hay una serie de medidas que las jefaturas deben tomar dentro de cada lugar de trabajo para revertir esta situación e, incluso, convertirla en una oportunidad.

1. Escuchar para conocer y no para convencer:

Analizar la situación del país en equipo sin enjuiciar y con el objetivo de evitar que esto pase, a menor escala, en la organización.

Es importante trabaja con el equipo, conocer su percepción y desde dónde están hablando para que juntos implemente acciones preventivas.

La oportunidad de escuchar sin enjuiciar puede ayudar a ampliar las posibilidades de acción y abordar problemas que no se están viendo.

2. Resaltar el propósito de la organización:

Las personas no quieren ir a la “pega”, sino que quieren “trabajar” por un propósito superior a ellos mismos.

“Esto se contagia y se convierte en una aspiración al mismo tiempo”, dice Bordón. “Se debe reconocer cuál es este propósito y, una vez encontrado, tendrás la oportunidad se fortalecer tus comunicaciones movilizadoras y con sentido para todos”, agregó.

3. Crear una atmósfera agradable:

En los últimos días nuestro cerebro se acostumbró a las imágenes violentas y desgarradoras, por lo que es momento de darle un descanso.

Es importante buscar instancias para descansar de aquello y centrar la atención en algo diferente y más esperanzador. Generar momentos para compartir con el equipo o pequeños descansos para relajarse en medio del día.

4. Locus de control:

Concentrarse en lo que efectivamente depende de cada persona y en lo que se puede hacer. Esto da oportunidad de utilizar mejor tu tiempo y energía.

5. Equilibrar una actitud de experto/ aprendiz:

Planificar, ayudar y pedir ayuda. Esto permite que haya más cercanía entre todos los colaboradores y a disminuir la brecha entre las jefaturas y los colaboradores.

6. Reuniones semanales de reconocimientos:

Reconocer y valorar el trabajo realizado, el sobre esfuerzo por estar presente (o a distancia) y realizar el trabajo de igual forma.

“La oportunidad para cohesionar y generar sentido de pertenencia que hoy tienes es única”, dice el psicólogo laboral.

7. Flexibilidad:

Es de suma importancia que las jefaturas se pongan en el lugar de sus trabajadores y recuerden la realidad de cada uno.

Por ejemplo, considerar el lugar donde viven, si tienen acceso a locomoción o problemas personales. “En la situación en que estamos viviendo los colaboradores necesitan sentir interés personalizado. Se tiene la oportunidad de fidelizar al principal cliente”, asegura Bordón.

Fuente: Biobio

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