Seguridad y salud de los trabajadores en los empleos ‘verdes’

Las tecnologías o los procesos de trabajo de nueva aparición asociados a los puestos de trabajo ‘verdes’ pueden generar nuevos peligros que exigen disponer de nuevos perfiles de cualificaciones para afrontarlos

El empleo cambia a ritmo de la economía y su evolución empleos relacionada con un cambio de modelo económico y energético puede provocar, según la OIT (Organización Internacional del Trabajo), una pérdida aproximada de 6 millones de puestos de trabajo, pero a la vez, va a permitir la creación de unos 24 millones nuevos de empleos, cuatro nuevos por cada uno que se pierda. Los empleos verdes hoy son los que pujan con más fuerza, junto al sector tecnológico, y se calcula que en la próxima década se pueden crear hasta 18 millones de nuevos puestos de ‘trabajo verde’ en el mundo.Las tecnologías o los procesos de trabajo de nueva aparición asociados a los puestos de trabajo ‘verdes’ pueden generar nuevos peligros que exigen disponer de nuevos perfiles de cualificaciones para afrontarlos: no es posible trasladar a éstos los ‘viejos’ conocimientos en materia de Seguridad y Salud en el Trabajo.

Trabajo en la economía verde

La UE y sus 28 Estados miembros han firmado la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), el Protocolo de Kioto y el nuevo acuerdo sobre el cambio climático de París. Las medidas para luchar contra el cambio climático y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero son, por tanto, una prioridad de la UE. En particular, los dirigentes de la UE se han comprometido a transformar Europa en una economía hipocarbónica y de alta eficiencia energética. La propia UE también se ha fijado el objetivo de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en un 80-95% de aquí a 2050 en comparación con los niveles de 1990.

foto
Las medidas para luchar contra el cambio climático y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero son, una prioridad de la UE. Los dirigentes de la UE se han comprometido a transformar Europa en una economía hipocarbónica y de alta eficiencia energética y se ha fijado el objetivo de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en un 80-95 % de aquí a 2050 en comparación con los niveles de 1990.

El primer conjunto de medidas climáticas y energéticas de la UE se adoptó en 2008 y establece objetivos para 2020 de reducción de en un 20% las emisiones de gases de efecto invernadero como: aumentar un 20% la eficiencia energética e incrementar un 20% la cuota de mercado de las energías renovables para 2020. La UE avanza adecuadamente hacia dichos objetivos y dentro del marco integrado de actuación en materia de clima y energía hasta el año 2030 se contemplan una serie de metas y objetivos políticos para toda la UE durante el periodo 2021-2030. La sola consecución de los objetivos relativos a las energías renovables y la eficiencia energética tiene el potencial de crear más de un millón de nuevos puestos de trabajo, pero si no se presta la suficiente atención a la Seguridad y la Salud en el Trabajo en estos nuevos empleos ‘verdes’, se pondrán en peligro la seguridad y la salud de muchos trabajadores.

El concepto de ‘economía verde’ no es reciente, fue introducido oficialmente de forma global cuando la Asamblea General de las Naciones Unidas decidió organizar la Conferencia sobre el Desarrollo Sostenible en 2012, en la ciudad de Rio de Janeiro (Brasil), con el objetivo de: “Obtener un compromiso político renovado en favor del desarrollo sostenible, evaluando los avances logrados hasta el momento y las lagunas que aún persisten en la aplicación de los resultados de las principales cumbres en materia de desarrollo sostenible y haciendo frente a las nuevas dificultades que están surgiendo”. El objetivo de dicha resolución engloba tanto el uso de la economía verde dentro del contexto del desarrollo sostenible como la erradicación de la pobreza, lo que supone un objetivo económico medioambiental y social. Según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), la economía verde se define como: ‘Un sistema de actividades económicas relacionadas con la producción, distribución y consumo de bienes y servicios que resulta en mejoras del bienestar humano en el largo plazo, sin, al mismo tiempo, exponer las generaciones futuras a riesgos ambientales y escasez ecológicas significativas’. La definición de ‘empleo verde’ de PNUMA es la más citada en publicaciones y referencias). En ella, se entiende por ‘empleo verde’, el trabajo en la agricultura, el sector manufacturero, las actividades de investigación y desarrollo (I+D), administrativas y de servicios, que contribuye de forma importante a la conservación o la restauración de la calidad ambiental. En concreto, pero no de manera exclusiva, esto incluye puestos de trabajo que ayudan a proteger los ecosistemas y la biodiversidad; a reducir el consumo de energía, materiales y agua mediante estrategias de alta eficacia; a descarbonizar la economía, y a reducir al mínimo o totalmente la generación de todas las formas de residuos y contaminación.

foto
La Comisión Europea define como empleos verdes: “Los que cubren todos los puestos de trabajo que dependen del medio ambiente o que se crean, se sustituyen o se redefinen (en términos de dotación de un carácter ecológico a los conjuntos de capacidades, métodos de trabajo, perfiles, etc.) en el proceso de transición hacia una economía más verde”

.En la Comunicación de la Comisión Europea ‘Exploiting the employment potential of green growth’ se define como empleos verdes: “Los que cubren todos los puestos de trabajo que dependen del medio ambiente o que se crean, se sustituyen o se redefinen (en términos de dotación de un carácter ecológico a los conjuntos de capacidades, métodos de trabajo, perfiles, etc.) en el proceso de transición hacia una economía más verde”, y añade que “esta dentición amplia, es complementaria, y no se opone a la del PNUMA”, que se ha citado anteriormente.

Para la OIT (Organización Internacional del Trabajo), los empleos verdes son: “Empleos decentes que contribuyen a preservar y restaurar el medio ambiente ya sea en los sectores tradicionales como la manufactura o la construcción o en nuevos sectores emergentes como las energías renovables y la eficiencia energética”. Para la OIT los empleos verdes permiten: Aumentar la eficiencia del consumo de energía y materias primas. Limitar las emisiones de gases de efecto invernadero. Minimizar los residuos y la contaminación. Proteger y restaurar los ecosistemas. Y contribuir a la adaptación al cambio climático.

foto
Los empleos verdes comprenden una amplia gama de empleos en diversos sectores y emplean a trabajadores de muy diversa índole y pueden abarcar no solo el puesto de trabajo ‘ecológico’ directo, sino llegar a la cadena de suministro desde empleos directos derivados de los cambios realizados en los productos resultantes en industrias específicas.

Clasificación de empleos verdes

Los empleos verdes comprenden una amplia gama de empleos en diversos sectores y emplean a trabajadores de muy diversa índole y pueden abarcar no solo el puesto de trabajo ‘ecológico’ directo, sino llegar a la cadena de suministro desde empleos directos derivados de los cambios realizados en los productos resultantes en industrias específicas. A nivel empresarial los empleos verdes pueden producir bienes o prestar servicios que beneficien al medio ambiente, como por ejemplo, los edificios verdes o el transporte limpio. Pero los empleos verdes también pueden contribuir a procesos de producción más respetuosos con el medio ambiente en las empresas., como por ejemplo, pueden reducir el consumo de agua o mejorar el sistema de reciclaje. Los empleos verdes definidos a través de procesos de producción no terminan necesariamente en bienes o servicios ambientales.

foto
Según la ODCDE cuantifica los empleos directos vinculados a las ecoindustrias a: “Aquellas actividades que producen bienes y servicios para medir, prevenir, limitar, minimizar o corregir los daños medioambientales sobre agua, aire, suelo, así como también los problemas relativos a los residuos, ruido y ecosistemas. Créditos imagen: Sistema de recogida neumática de basura (Sabadell). Vetranio. Creative Commons Genérica de Atribución/Compartir.

En el informe ‘Green recovery – A program to create good jobs and start building a low-carbon economy’ de Pollin y cols. (2008) publicado por el Political Economy Research Institute dividen los empleos verdes en tres categorías:

a) Empleos directos: primera serie de cambios en el trabajo procedidos de los movimientos realizados en los productos resultantes en industrias específicas.

b) Empleos indirectos: cambios en el trabajo derivados de los movimientos en los insumos necesarios para que suceda lo anteriormente señalado.

c) Empleos inducidos por los ingresos: trabajos adicionales creados por cambios producidos en los ingresos y los gastos familiares derivados de los dos tipos de categoría indicadas anteriormente.

foto
Se incluyen igualmente aquellas tecnologías, productos y servicios limpios que reducen el riesgo medioambiental y minimizan la contaminación y la utilización de los recursos que las actividades acotadas que las engloban

La OCDE y Eurostat, no obstante, clasifican los empleos verdes en las siguientes categorías:

a) Actividades nucleares o características: servicios que tienen como principal objetivo; es decir, su actividad principal, en la protección del medio ambiente.

b) Actividades conectadas o relacionadas: actividades económicas (bienes y servicios) que tienen como principal objetivo; es decir, su actividad principal la producción de bienes y servicios no ambientales, que están muy ligados al medio ambiente. Bien porque incorporan este como input o bien porque proveen consumos intermedios a las actividades ambientales nucleares.

foto
También la OCDE cuantifica los empleos directos vinculados a aquellas tecnologías, productos y servicios limpios que reducen el riesgo medioambiental y minimizan la contaminación y la utilización de los recursos.

El informe realizado por el Observatorio de la Sostenibilidad y la Fundación de la Biodiversidad, en el que han cuantificado los empleos directos vinculados a las ecoindustrias existentes en España señala —tras entender que las ecoindustrias, según la ODCDE, como ‘aquellas actividades que producen bienes y servicios para medir, prevenir, limitar, minimizar o corregir los daños medioambientales sobre agua, aire, suelo, así como también los problemas relativos a los residuos, ruido y ecosistemas. Se incluyen igualmente aquellas tecnologías, productos y servicios limpios que reducen el riesgo medioambiental y minimizan la contaminación y la utilización de los recursos— que las actividades acotadas que las engloban son las siguientes:

  • Depuración de aguas.
  • Gestión de residuos.
  • Energías renovables.
  • Gestión de zonas forestales de empleos verdes.
  • Servicios ambientales a empresas.
  • Educación e información ambiental.
  • Agricultura y ganadería ecológicas.
  • Gestión de espacios naturales.
  • Actividades de protección ambiental en industrias y servicios.
  • Sector público (trabajadores vinculados a actividades medioambientales generales).
  • I+D+i medioambiental.
foto
Alpha, la primera bicicleta que funciona con pila de combustible de hidrógeno, es una alternativa viable para dar un mayor impulso a la movilidad sostenible. Este vehículo, desarrollado por la empresa europea se presentó en durante la reciente Cumbre Mundial del G7, realizada en Biarritz y es parte del proyecto financiado por los líderes de energía baja en carbono. Crédito imagen: Pragma Industries.

Pero que a la hora de entender mejor por actividades de empleos verdes señala los siguientes cuatro grupos:

  1. Los que tienen por cometido corregir, minimizar o regenerar los efectos adversos de las actividades humanas en el medio ambiente. Dicho en otros términos, se trata de un sector transversal a todos los demás sectores económicos, en el que están presentes tanto las actividades de servicios específicamente ambientales, como, por ejemplo, la gestión de residuos, depuración de aguas residuales o regeneración de suelos, como las que dependen de ellas vía relaciones interindustriales.
  2. Las que producen bienes y servicios de forma ambientalmente respetuosa, como la agricultura ecológica y el turismo ecológico y rural. Así como aquellas que generan energía y materia de forma sostenible, como las energías renovables o la producción forestal sostenible. Y las orientadas a la conservación/regeneración de ecosistemas, como la gestión de parques o recuperación de espacios de valor ecológico.
  3. Los servicios con finalidad preventiva y de control, como los que prestan las actividades y empresas privadas cuya función es la prevención, minimización en origen de la contaminación, ecodiseño, educación y sensibilización ambiental; o las funciones que cumplen los departamentos de la administración con responsabilidades ambientales.
  4. Las que realizan empresas de los sectores tradicionales que están avanzando en el proceso de modernización ambiental de sus productos y procesos, individual o colectivamente. Así como las actividades de investigación y desarrollo tecnológico orientadas al incremento de la ecoeficiencia y ecoeficacia del sistema productivo.
foto
Las que realizan empresas de los sectores tradicionales que están avanzando en el proceso de modernización ambiental de sus productos y procesos, individual o colectivamente. Así como las actividades de investigación y desarrollo tecnológico orientadas al incremento de la ecoeficiencia del sistema productivo.

Los nuevos tipos de riesgos en relación con las nuevas tecnologías en los empleos verdes según el Observatorio Europeo de Riesgos (OER)

Las denticiones y clasificaciones expuestas describen de manera útil las áreas de trabajo que podrían etiquetarse como ‘verdes’, y en lo referente al empleo, incluidos los puestos administrativos, vemos que su alcance es enorme. En lo referente a los nuevos tipos de riesgos relacionado con las nuevas tecnologías en los empleos verdes el Observatorio Europeo de Riesgos (OER), dependiente de la EU-OSHA se centra en investigar a las personas que trabajan con las nuevas tecnologías o que están afectadas directamente por estas, en lugar de en las que solo mantienen una relación indirecta con ellas. Por ejemplo, los trabajos administrativos en una industria verde no suscitaron interés, pero sí se prestó atención a las nuevas combinaciones de riesgos, como por ejemplo, en la instalación de paneles solares, donde los riesgos eléctricos se añaden a los del trabajo en altura. Tampoco se abordaron los trabajos en industrias ecológicas en los que los riesgos son los mismos que en otros empleos, como por ejemplo, el transporte de productos ecológicos realizado en las mismas condiciones que otros tipos de productos. También se priorizó el análisis de los nuevos riesgos frente al aumento o la disminución de los riesgos conocidos; simplificando el estudio resultando más manejable y potencialmente más útil.

foto
En el estudio del Observatorio Europeo de Riesgos (OER), dependiente de la EU-OSHA, se abordan tres escenarios que varían en función del contexto socioeconómico y las estrategias y políticas adoptadas, y que originan una serie de problemas en materia de Seguridad y Salud en el Trabajo.

En el estudio se abordan tres escenarios que varían en función del contexto socioeconómico y las estrategias y políticas adoptadas, y que originan una serie de problemas en materia de Seguridad y Salud en el Trabajo:

  • 1. Visión general en el escenario ‘Ventajas para todas las partes’

En una economía boyante, hay disponibilidad de fondos para invertir en el ámbito de la Seguridad y Salud en el Trabajo, pero el acelerado ritmo de innovación y la rápida introducción de nuevas tecnologías y nuevos productos, así como la creación de nuevos puestos de trabajo que exigen nuevas capacidades, significan que una proporción mayor de la población podría enfrentarse a nuevos riesgos en plazos más breves. Por este motivo es importante que las evaluaciones de Seguridad y Salud en el Trabajo se realicen en las primeras fases del ciclo de desarrollo de una tecnología o producto, de modo que el ritmo de evolución no deje atrás la Seguridad y Salud en el Trabajo. Si las preferencias por la autosuficiencia, el bienestar integral y el cuidado por uno mismo se trasladan al ámbito de la Seguridad y Salud en el Trabajo, las intervenciones más eficaces podrían ser la autorregulación, la educación y la cooperación.

El ritmo elevado de innovación causa escasez de capacidades y competencia sectorial por trabajadores cualificados, lo que produce con el tiempo una polarización de la población activa por lo que respecta a las capacidades.

  • 2. Visión general en el escenario ‘Mundo del lucro’

En una economía sana hay disponibilidad de fondos para invertir en Seguridad y Salud en el Trabajo y dotar de seguridad a las infraestructuras y los procesos empresariales, pero la Seguridad y Salud en el Trabajo tiene una importancia relativamente baja para la mayoría de las administraciones.

Los empresarios consideran importante la Seguridad y Salud en el Trabajo en la medida en que pueda afectar a los beneficios.

Los nuevos puestos de trabajo y nuevos productos están introduciendo riesgos nuevos, y la rápida aplicación de tecnologías nuevas significa que hay muchas personas expuestas a ellos en plazos muy breves.

Una Seguridad y Salud en el Trabajo derivada a las normativas es más eficaz que una derivada de la educación.

Como sucede en el escenario de ‘Ventajas para todas las partes’, hay escasez de trabajadores cualificados a causa del ritmo rápido en la innovación. En consecuencia, se produce una polarización de la población activa por lo que respecta a las capacidades, de modo que es común encontrar a los trabajadores menos cualificados en puestos con unas condiciones de trabajo más deficientes y peligrosas.

  • 3. Visión en el escenario ‘Verde intenso’

El bajo crecimiento económico ha tentado a los empresarios a economizar al máximo, lo que ha hecho más difícil invertir en infraestructuras más seguras y más saludables. La tendencia hacia empresas descentralizadas, más pequeñas y de carácter local (en particular, las microempresas y el trabajo por cuenta propia) hace más difícil llegar a los lugares de trabajo para difundir las buenas prácticas sobre Seguridad y Salud en el Trabajo y controlar las condiciones en esta materia. Puesto que se da prioridad al consumo reducido de energía y los productos físicos, la mayor parte de los nuevos puestos de trabajo se encuentran en el sector de los servicios. Están apareciendo muchas empresas pequeñas nuevas, a menudo con personal no cualificado, para cubrir esas necesidades. Una actitud basada en el criterio de «remendar antes que comprar» conduce al reciclaje en lugar de a la sustitución, de modo que hay riesgos asociados al uso de equipos antiguos.

En este escenario hay más trabajos manuales difíciles y ‘sucios’ (en reparaciones, mantenimiento, clasificación de residuos, etc.) que en los otros, en los que la innovación y la automatización son mayores. Pero la relativamente lenta implantación de algunas tecnologías y productos nuevos concede más tiempo para asimilar los nuevos peligros y riesgos.

Hay muchos nuevos procesos y empresas ecológicos, y todos ellos requieren nuevos procedimientos y formación en materia de Seguridad y Salud en el Trabajo.

foto
La tendencia creciente hacia la descentralización de los procesos de trabajo y el carácter ampliamente distribuido del trabajo. En consecuencia, a medida que los lugares de trabajo se dispersan cada vez más y acceder a ellos resulta, por tanto, más difícil, es probable que exija más esfuerzos vigilar que se cumplen unas condiciones adecuadas de Seguridad y Salud en el Trabajo y unas prácticas de trabajo seguras. En el caso de la generación de energía renovable, con numerosas instalaciones distribuidas y de pequeña escala, cuando estos sistemas energéticos los instalan trabajadores sin experiencia en el sector, es probable que sean instalaciones no normalizadas que pueden ser peligrosos, en particular para los trabajadores de mantenimiento.

Un posible cuarto escenario que se correspondería con un crecimiento escaso, valores verdes débiles y bajos niveles de innovación en tecnologías verdes, no se evaluó como parte del presente proyecto, ya que no era pertinente explorar los riesgos en materia de Seguridad y Salud en el Trabajo de las nuevas tecnologías, debido a la escasa innovación y debilidad de los valores, en los empleos verdes.

Los nuevos retos para la Seguridad y Salud en el Trabajo en relación con las nuevas tecnologías en los empleos verdes los podríamos sintetizar:

  1. El primero de ellos es la tendencia creciente hacia la descentralización de los procesos de trabajo y el carácter ampliamente distribuido del trabajo. En consecuencia, a medida que los lugares de trabajo se dispersan cada vez más y acceder a ellos resulta, por tanto, más difícil, es probable que exija más esfuerzos vigilar que se cumplen unas condiciones adecuadas de Seguridad y Salud en el trabajo y unas prácticas de trabajo seguras. Es probable que el sector industrial, por ejemplo, experimente cambios importantes, dado que las técnicas de fabricación avanzadas, como la impresión en tres dimensiones, ofrecen una mayor flexibilidad, permitiendo que la personalización a gran escala resulte económicamente viable, lo que derivará probablemente en la fabricación descentralizada y de escala local. También debido en parte a la descentralización, cabe esperar que se produzca un crecimiento en el uso del trabajo subcontratado, así como un incremento en el trabajo por cuenta propia y las microempresas y pequeñas empresas, y no solo en los sectores de la energía y la fabricación.
  2. La armonización de la economía con el medio ambiente implica una transformación radical en lo referente a los procesos empresariales y las cualificaciones. De hecho, hay muchas tecnologías y procesos de trabajo nuevos en los que los conocimientos anteriores en materia de Seguridad y Salud en el Trabajo no siempre pueden transferirse directamente, y en los que los conocimientos específicos, aún no desarrollados plenamente, son necesarios. Hay también una serie de riesgos anteriores, que se observan en diversas situaciones y combinaciones, que requieren asimismo nuevas cualificaciones específicas.
  3. La escasez de trabajadores cualificados derivada de la velocidad con que se producen los cambios y la competencia que se establece entre las nuevas tecnologías para atraer a personal altamente cualificado. Esto podría dar lugar a una mayor polarización de la mano de obra, en la que los trabajadores poco cualificados se verían forzados a aceptar unas condiciones de trabajo deficientes en puestos manuales y más difíciles.
  4. Los posibles conflictos entre la consecución de los objetivos verdes y la Seguridad y Salud en el Trabajo, en los que es prioritaria la primera podrían contribuir a que no se prestara la debida atención a los problemas de Seguridad y Salud en el Trabajo.
  5. En general, podría aumentar cada vez más la posibilidad de liberación de materiales nuevos y difíciles de identificar y potencialmente peligrosos durante todo el ciclo de vida de las tecnologías y productos verdes y, en particular, durante el tratamiento al final de su vida útil.
  6. Nuevos materiales, como biomateriales y nanomateriales, necesitarán someterse a una estrecha vigilancia durante todo su ciclo de vida para comprobar los riesgos potenciales (desconocidos) en materia de salud y seguridad, en particular los peligros para la salud con períodos de latencia prolongados. Esto será cada vez más problemático, dado que nadie permanece en el mismo puesto de trabajo toda la vida, lo que hace difícil determinar los efectos de los trabajos sobre la salud.
  7. Un alto nivel de innovación y la creciente automatización podrían mejorar la Seguridad y Salud en el Trabajo, al apartar a los trabajadores de algunas de las tareas peligrosas: No obstante, podría asimismo suscitar problemas relacionados con la interfaz entre personas y máquinas, así como problemas de excesiva confianza en la tecnología, como en el caso de los vehículos que funcionan sin conductor, los sistemas de vehículos que marchan en grupo (platooning) o los robots que colaboran en los procesos de fabricación.
  8. Aunque muchos de los riesgos señalados en los escenarios no son nuevos: en muchos casos, lo que plantea nuevos desafíos en materia de Seguridad y Salud en el Trabajo son los entornos y condiciones nuevos y distintos en los que se encuentran los riesgos, así como las nuevas combinaciones de riesgos «antiguos» y los diferentes grupos de trabajadores, posiblemente sin la formación adecuada en materia de Seguridad y Salud en el Trabajo. Por tanto, es necesario adoptar medidas para elevar el nivel de sensibilización y facilitar formación a los empresarios y trabajadores que intervienen en empleos verdes sobre estos retos nuevos y emergentes. En cualquier caso, ya sean riesgos nuevos o ‘antiguos’, la evaluación de riesgos en el lugar de trabajo sigue siendo fundamental para trazar una prevención adecuada, con medidas que tengan en cuenta la especificidad del trabajo verde en cuestión y de los trabajadores que intervienen en él.
  9. Los tres escenarios subrayan la necesidad de realizar una evaluación sistemática previa en materia de Seguridad y Salud en relación con cualquier tecnología, producto y proceso nuevos en la fase de desarrollo, así como la necesidad de tener en cuenta todo su ciclo de vida, de ‘principio a principio’ (el concepto en inglés se llama ‘cradle to cradle’ e incluye la fabricación, el transporte, la instalación, el funcionamiento, el mantenimiento, el desmantelamiento, el tratamiento de residuos y la reutilización posterior). La integración de la prevención en el diseño es más eficiente, y más barata, que la actualización de la Seguridad y Salud, y es necesario que comience ahora para que los futuros empleos verdes sean seguros.
  10. Para que los futuros empleos verdes sean seguros se exige la plena intervención de diversas disciplinas y agentes en los ámbitos de la formulación de políticas, las actividades de investigación y desarrollo y el lugar de trabajo, incluidos los interlocutores sociales (sectoriales). Además de los profesionales de la Seguridad y Salud en el Trabajo, deberían participar los principales agentes en materia de protección del medio ambiente, así como los desarrolladores, diseñadores, ingenieros, arquitectos, etc., de tecnología.
foto
La rápida evolución de las tecnologías para instalaciones fotovoltaicas, baterías, nuevos materiales de construcción y materiales nuevos, como biomateriales y nanomateriales, necesitarán someterse a una estrecha vigilancia durante todo su ciclo de vida para comprobar los riesgos potenciales (desconocidos) en materia de salud y seguridad, en particular los peligros para la salud con períodos de latencia prolongados. Esto será cada vez más problemático, dado que nadie permanece en el mismo puesto de trabajo toda la vida, lo que hace difícil determinar los efectos de los trabajos sobre la salud.
foto
Se podrían suscitar problemas relacionados con la interfaz entre personas y máquinas, así como problemas de excesiva confianza en la tecnología, como en el caso de los vehículos que funcionan sin conductor, los sistemas de vehículos que marchan en grupo (platooning) o los robots que colaboran en los procesos de fabricación.
foto
En la instalación de unidades fotovoltaicas en tejados, por ejemplo, se unen los tradicionales riesgos de la construcción con riesgos eléctricos: los trabajadores necesitan, por tanto, formación específica para desempeñar este tipo de trabajo. No obstante, las oportunidades de trabajo asociadas a la rápida transformación para que la economía sea más ecológica podrían atraer a trabajadores con otro tipo de especialidad y sin conocimientos sobre estos nuevos retos y riesgos.
foto
La armonización de la economía con el medio ambiente significa una transformación radical en lo que se refiere a los procesos empresariales y las cualificaciones. De hecho, hay muchas tecnologías y procesos de trabajo nuevos en los que los conocimientos actuales en materia de Seguridad y Salud no siempre pueden transferirse directamente, y en los que los conocimientos específicos son necesarios, pero todavía no se han desarrollado plenamente.

fuente: Interempresa (España)

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *