«Tuve un accidente, los llamé y nunca llegaron»: La cruda realidad de los trabajadores delivery

Debido a la demanda de trabajadores en esta plataforma, el Gobierno trabaja en un proyecto de ley para garantizar la seguridad social correspondiente.

Por Patricia Pineda Ochoa (patricia.pineda@mega.cl)

Más de tres horas estuvo Gustavo Sánchez esperando por asistencia médica, luego que cayera por unas escaleras y se lesionara el pie cuando retiraba un pedido de comida rápida, el cual debía entregar en el centro de Santiago. Pese a que llamó a la empresa para informar del accidente que había protagonizado y solicitar ayuda, el joven no obtuvo respuestas… Tres días después de lo ocurrido recibió un llamado, «un poco tarde, la verdad», de la plataforma en la cual está inscrito; sin embargo, el trabajador ya se encontraba en casa, recuperándose de tan aparatoso incidente.

«Los llamé, les mandé correo y al final nunca llegaron. Tuve que resolver por mi cuenta», afirmó Gustavo, uno de los tantos jóvenes migrantes que se desempeñan como repartidores/socios de estas aplicaciones establecidas en el país.

Más que indignación, el joven se preocupó por la tardía respuesta de la plataforma, no porque su caída haya sido de gravedad, sino porque antes de inscribirse le dijeron que contaba con una póliza en caso de siniestro y el apoyo nunca llegó. «Ellos tienen una póliza de seguro que dice que si me sucede algo dentro de mi horario laboral, deben cubrir todo los gastos del accidente.Afortunadamente el daño que tuve no fue algo mayor, pero tengo compañeros que han pasado por situaciones más graves, como atropellos, y tampoco les han respondido».

Anécdotas o historias como estas se han convertido en el denominador común de miles de jóvenes que trabajan con estas plataformas económicas, ya sea para obtener un ingreso formal o bien para alcanzar una entrada de dinero extra.

Sin embargo, y más allá de tener un accidente en bicicleta o en moto, el mayor inconveniente de realizar esta labor, es que las personas que se dedican a ella no tienen garantizado ningún beneficio legal, es decir no cuentan con seguridad social alguna.

«No tengo contrato»

«En Chile tengo un año y medio. Trabajo con las aplicaciones de Rappy y Ubereats. El empleo lo conseguí por las redes sociales y lo tomé porque necesitaba una entrada de dinero urgente para poder mantenerme y cubrir mis necesidades básicas«, narró el joven venezolano.

Gustavo se dedicaba a trabajar todo el día con la entrega de pedidos. «Hasta hace poco hacia un horario de 11:00 de la mañana hasta la 1:00 de la madrugada, necesitaba el dinero, pero decidí bajar las horas de trabajo porque es muy desgastante«, dijo.

Si bien es cierto, que los repartidores o shoppers tienen control de su tiempo, otros factores pueden jugar en contra de ellos. «Por ejemplo, no es conveniente hacer un break tan largo porque de las horas que trabajes depende lo que vas a ganar», explicó.

Cambio en las relaciones de trabajo

En entrevista con AhoraNoticias.cl, Fernando Arab, subsecretario del Trabajo, sostuvo que actualmente el tema de la economía plataforma está en boga, no sólo en Chile sino a nivel global.

«Las nuevas competencias digitales y las nuevas tecnologías han ido produciendo en el mundo un cambio en las relaciones de trabajo, en las personas y en lo servicios que se prestan«, afirmó el funcionario tras recalcar que «no es un tema que lo tengan regulado legalmente. No se establece en ningún país que exista una relación entre el prestador del servicio y la plataforma» que lo ofrece.

Y, justamente Gustavo hace hincapié sobre este particular: «No tengo contrato, no me dan seguridad social… Más bien es un empleo donde te pintan el cielo y la tierra y luego tocas la realidad que es salir todo un día para hacer 20 mil o 30 mil pesos. Quizá se gana más que en cualquier otro trabajo, pero acá dedicas entre 13 o 14 horas a estar sentado en una bicicleta o en una moto, sin tener ningún tipo de amparo».

Aunque la Dirección del Trabajo no maneja cifras precisas de la cantidad de personas que trabajan con estas aplicaciones, por ser trabajadores independientes, Arab comentó que conocen algunos números, que «pudieran estar sujetos a cambio». En este sentido, indicó que “Cornershop cuenta con 5000 repartidores; en Uber habrían cerca de 70 mil conductores, en Cabify 25.500 y en Glovo 2500; sin embargo, estas cifras son aproximadas, no están confirmadas al 100 %”.

Regulación

El subsecretario del Trabajo precisó que los pocos países que han regulado este tipo de empleo, lo han hecho más bien «desde el punto de vista de trabajadores independientes».

En el caso de Chile, el funcionario señaló que «estamos en una incerteza (…). hoy día las personas que prestan servicios en estas plataformas lo hacen desde la absoluta desprotección, especialmente de la seguridad social».

«Un trabajador de plataforma no está sujeto a contrato, por tanto, si tiene un accidente y no cuenta con una mutualidad que lo cubra, no tendrá la certeza que le hagan un tratamiento. Si hoy día esa persona pierde su empleo tampoco tiene un seguro de cesantía, no está cotizando al sistema de pensiones, ni está cotizando al sistema de salud», recalcó Arab.

En vista del crecimiento de este medio de empleo, el Gobierno chileno se ha dedicado en estos últimos meses a buscar una solución al respecto y para ello desarrollaron una serie de mesas de trabajo en las que concluyeron que es vital «dar garantías, al menos de seguridad social» a quienes se dedica a esta labor.

Arab aseveró que aunque no pareciera que haya una relación laboral directa entre el trabajador y la plataforma, «nosotros como Gobierno estamos estudiando presentar un proyecto de ley que busque garantizar la seguridad social de estos trabajadores, de manera que coticen para pensiones, para salud, para la Ley de accidentes del trabajo y temas profesionales y tengan un seguro de cesantía».

El funcionario insistió que «lo que creemos desde el Gobierno es que no hay que hacer una sobreregulación en lo que respecta a esta materia.Creemos que las personas lo que quieren es tener cierta facilidades y ser dueñas de su tiempo, sin embargo, nos parece fundamental darles ciertas garantías mínimas en materia de seguridad social».

Fuente: AhoraNoticias

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