SEGURIDAD Y SALUD EN EL TRABAJO, UNA META IRRENUNCIABLE

(ALBERTO ALONSO MARTÍN, Director general del Instituto Vasco de Seguridad y salud Laborales, OSALAN)

El 21 de diciembre de 1993, el Parlamento vasco aprobó la ley por la que se creó Osalan. Han transcurrido, por tanto, 25 años durante los que Osalan se ha convertido en una entidad de referencia internacional que se ha afanado en generar conocimiento y difundirlo y en asesorar y acompañar a empresas y trabajadores en materia de salud laboral y prevención de riesgos laborales, con unos resultados que, vistos con perspectiva, no son nada desdeñables.

Por ejemplo, se han reducido un 22% los accidentes laborales, pasando de los 42.000 de media en los años previos a las constitución de Osalan a los 33.500 en el año 2017. La incidencia de 53,29 accidentes por cada mil trabajadores en 1993 se ha rebajado a 43,30 en 2017. Los accidentes mortales también han experimentado una significativa reducción, bajando de 90 fallecidos de media a los 32 en 2017.

Así que este 25º Aniversario constituía una ocasión propicia para, más allá de actos institucionales de celebración al uso, organizar un Congreso Internacional en el que, sin perder de vista los logros conseguidos, poner sobre la mesa los principales problemas a los que nos enfrentamos y los retos de futuro que nos aguardan y para los que debemos prepararnos. En Osalan nos pusimos a ello y, con nuestro personal volcado en la tarea, conseguimos la participación de 110 de los mejores expertos internacionales y un aforo de más de 700 congresistas de todos los sectores y especialidades durante los pasados días 14, 15 y 16 de noviembre, convirtiendo durante esos tres días a Bilbao en la capital de la prevención de riesgos laborales.

Una vez concluido, puedo decir con alivio –la responsabilidad pesa- que el Congreso ha sido un éxito. Hemos tenido un apoyo institucional al más alto nivel con el que se ha renovado el compromiso del Gobierno con la seguridad y salud laborales; primeros espadas del Estado, de Reino Unido, Alemania, Brasil, Canadá, Francia, Italia o Suiza han querido compartir su experiencia y sus conocimientos en el Congreso, muestra del prestigio de Osalan al que aludía antes; y numerosas personas se han inscrito para acceder a esos conocimientos, que es de lo que se trataba.

Temas como el trabajo en un mundo de sistemas inteligentes, la discapacidad y la prevención, los nuevos retos para la higiene industrial, el rol de los agentes sociales, la evolución de la prevención a través del tiempo, el cáncer laboral, la seguridad en máquinas, la ergonomía, la globalización o el género y la prevención de riesgos laborales han suscitado el interés y el debate y, lo digo con satisfacción, atraído a numerosos congresistas jóvenes, lo que parece indicar que la implicación con la seguridad y salud laborales tienen asegurado el relevo generacional.

Pero tampoco hemos querido eludir en el Congreso la realidad actual de la accidentalidad laboral, recordando que, a pesar de todo, todavía hoy, en el período enero-octubre 2018, hemos registrado 28.620 accidentes nuevos, de los que 28.407 fueron leves; 180 graves; y 33 mortales.

Queda, por tanto, un largo camino por recorrer que, a mi entender, no hace sino reforzar la necesidad de contar con un organismo como Osalan y la oportunidad de celebrar eventos del nivel de este congreso internacional. Es cuestión de insistir e insistir hasta conseguir que las ideas básicas de que los accidentes pueden y deben ser prevenidos y de que sólo un trabajo que no dañe a la salud de las personas es éticamente sostenible calen hondo en el conjunto de la sociedad vasca.

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