Seguridad y Salud Ocupacional en la Minería

Claves de la industria más segura en Chile GUANGAN, CHINA: Workers assemble goods at a Hong Kong-China joint-venture factory manufacturing wigs and other hair products for export to Africa, Europe and the Americas, as well as the domestic market, 22 August 2004 in Guangan, in southwest China's Sichuan province. China is facing increasing pressure to create employment at a time when jobs are being wiped out at an unprecedented rate as state enterprises downsize and agriculture offers too few opportunities for work. AFP PHOTO/Frederic J. BROWN (Photo credit should read FREDERIC J. BROWN/AFP/Getty Images)

De acuerdo a las tasas de accidentabilidad, la minería puede ser considerada como una de las industrias más seguras para trabajar, lo que no significa, no obstante, que los riesgos sean menores. De acuerdo a expertos, detrás de ello, se encuentran estrictos programas de seguridad y salud laboral. Cifras entregadas por el Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomin), indican que en 2012 la minería logró una tasa de accidentabilidad de un 1,6%, una baja de un 9% en la tasa de frecuencia de accidentes incapacitantes y una reducción de un 29% en la tasa de fatalidad equivalente a una disminución del 14% en el número de fallecidos en accidentes con consecuencia de muerte; datos que posicionan a la industria con indicadores de clase mundial. Para entender los esfuerzos detrás de estas cifras, hay que considerar el trabajo sistemático del sector en mejorar las condiciones laborales, poniendo siempre en primer lugar la integridad del trabajador.

De acuerdo a Héctor Garay, Gerente Zonal Norte de Seguro de la Mutual de Seguridad, para revisar algunas claves en esta evolución, habría que remontarse algunos años, cuando capitales extranjeros en la minería nacional impulsaron que las acciones en seguridad y salud ocupacional tomaran un matiz más enérgico. “Como ejemplo, es posible mencionar a Minera Escondida y la incorporación de BHP Billiton, la que traía consigo una visión de la seguridad como un factor trascendente dentro de la producción, desarrollándola como un valor y elemento de competitividad, que va asociado a la configuración de una empresa sustentable”, explica Garay. Asimismo, el profesional de la Mutual de Seguridad rescata que “las empresas de la gran minería, están contantemente compartiendo las mejores prácticas. Esto ha permitido aprender de casos exitosos y gestionar nuevos procesos desde la innovación”, explica. En este escenario, Rodrigo Barahona, Especialista Senior Sector Minería de la Asociación Chilena de Seguridad (ACHS), argumenta que “en la gran minería, en general, la condición de seguridad en la producción es fundamental. Aquellas empresas que hoy lideran el mercado, son las que han incorporado en todos sus procesos y niveles de control (supervisión y trabajadores), la gestión en seguridad preventiva”.

En todo caso, ambos profesionales concuerdan en que el principal factor incidente en los resultados obtenidos en minería, radica en que esta industria ha podido generar una cultura de seguridad, la que se ha arraigado y desarrollado entre los trabajadores y principalmente en la alta gerencia de las compañías. Así, el concepto ha permeado a las diferentes áreas de producción, donde los proyectos y acciones tienen a la seguridad como pilar principal. Por su parte, Felipe Sabando, Director Regional de Sernageomin Tarapacá, explica que la minería ha incorporado la seguridad de manera estructural, “destacando matrices de gestión enfocadas en la seguridad laboral, y sus efectos han llegado a las empresas contratistas, extendiendo una cultura de seguridad hasta ellas”. En tanto, Garay concuerda en que las acciones en seguridad que forman parte de sistemas robustos de gestión, han potenciado esta cultura, donde se ha unido la producción y la seguridad como un fenómeno único.

De la misma forma, argumenta que “a diferencia de otras industrias, todas las áreas de seguridad reportan directamente al presidente de la compañía, lo que refleja la importancia dada a la materia”. Desde otra mirada, Barahona añade que en la actualidad se han incorporado nuevas tecnologías para la construcción de proyectos y montajes en la industria minera, lo que ha permitido el desarrollo de operaciones menos riesgosas.

Fomento de la salud ocupacional y control de mortalidad

Si bien la salud ocupacional ha sido un tema que en minería se ha trabajado a la par con la prevención de accidentes, aún es un sector en que falta mucho por hacer, según concuerdan los expertos. “Todavía falta mucha información en temas de salud ocupacional, por ejemplo, sobre los efectos en los trabajadores en las faenas de altura, aunque se están comenzando a abordar de mejor forma a través de nuevos conocimientos y estos deben ser abordados desde diferentes disciplinas”, explica Sabando. Asimismo, Barahona se refiere a las causas de enfermedades, como la silicosis, “donde es necesario realizar investigaciones en cuanto al control de los agentes que la provocan”. Sobre este punto, Garay expresa que “para entender esta situación, es necesario considerar que a nivel internacional, las tasas de enfermedades ocupacionales son más altas que las de accidentes del trabajo, y en nuestro país, debe suceder lo mismo. Lo que difiere es que debe haber mucho trabajador enfermo que no ha sido identificado, ya que para que se declare una enfermedad laboral, pueden pasar hasta 20 años desde la exposición al agente”.

Fuente: Sernageomin Las acciones de seguridad laboral en la minería han permitido que la tasa de mortalidad tenga un constante descenso. Aunque la tarea continúa, ya que actualmente se posiciona como la industria con mayores decesos laborales. El profesional de la Mutual de Seguridad agrega que en Chile se calcula que, por cada accidente del trabajo, hay una enfermedad ocupacional, pero a nivel internacional la relación es un accidente por cada cinco enfermedades ocupacionales. Asimismo, entre los desafíos de mantener las tasas de accidentabilidad y salud ocupacional, se encuentra la urgencia de bajar las tasas de mortalidad. Según cifras de la Superintendencia de Seguridad Social (Suseso), este índice llegó en abril de este año a un 9,1, quedando en tercer lugar entre el resto de las industrias. “Si bien es cierto es una de las industrias que registra menos accidentes, cuando se producen, los resultados son fatales; claramente se deben generar planes específicos para ese punto”, indica Garay.

Pequeña minería, una cuenta pendiente

En la pequeña minería, podemos encontrar los más altos índices de accidentabilidad dentro del sector. “Hay una brecha considerable entre la gran minería y la pequeña, ya que muchas prácticas y condiciones laborales se realizan de manera subestándar. Además, habiendo excepciones, no son proyectos de largo plazo”, sostiene Garay. Este experto es enfático en consignar que “la pequeña minería, en su mayoría, no tiene planes de seguridad de largo plazo ni de sustentabilidad, y la tendencia radica en producir lo máximo en el menor tiempo posible, lo que hace que el foco sea la producción y no la seguridad. Incluso se pagan remuneraciones más altas por asumir mayores riesgos. Creo que va a pasar mucho tiempo para que exista una cultura al respecto, ya que los empresarios están mirando solamente el corto plazo”. La fiscalización surge como la principal medida para afrontar esta preocupante realidad y formar en la pequeña minería los cimientos de una cultura de seguridad. De acuerdo a cifras entregadas por Sabando, se espera que este 2013 se llegue a 11 mil fiscalizaciones realizadas en la minería. Al analizar las causas de la alta accidentabilidad de esta categoría (que presenta una tasa de frecuencia de accidentes a 2012 de 4,51, en comparación al 1,76 de la gran minería), el profesional indica que “las dificultades pasan quizás por un tema monetario. Un pequeño minero no tiene los recursos para abordar la seguridad como debiera, y hay una presión muy grande para que siempre esté operando con lo mínimo y eso indudablemente lo pone en una situación de mayor riesgo. Ahora bien, lo que hay que hacer es traspasar esa información de cuidado que repercutirá en resultados positivos”.

Garay, en tanto, cree que muchas veces se “paternaliza” la situación y se conviene en que no se puede ser tan exigente con una empresa pequeña como con una grande. “En seguridad, no hay diferencia de tamaño; las mineras, por muy pequeñas que sean, tienen que considerar dentro de su inversión un mínimo estándar de elementos de seguridad”, sentencia. En esta tarea, tanto las entidades fiscalizadoras, mutuales y empresarios del rubro deben trabajar en conjunto y sostenidamente para equiparar los resultados de la gran minería. Fotos: gentileza de Codelco.

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